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REDUCCIÓN, REUSO Y RECICLAJE
Los estilos de vida modernos nos han llevado a adoptar patrones
de consumo que afectan el ambiente. La selección de artículos
desechables por parte de los consumidores y el exceso de empaques
por parte de los fabricantes son prácticas muy comunes en
nuestro diario vivir, que tienen un impacto negativo en el ambiente.
Al aumentar la cantidad de residuos sólidos que llega a los
sistemas de relleno sanitario todos los días se aumentan
los costos de disposición, algo que directa o indirectamente
se refleja en el bolsillo del consumidor.
La reducción en la fuente y el reuso, son prácticas
que previenen o evitan la generación de residuos sólidos.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de Estados
Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) define la reducción
en la fuente como las actividades de diseño, fabricación,
compra o uso de materiales para reducir la cantidad de residuos
sólidos que se generan. Esta práctica permite conservar
recursos a la vez que reduce la contaminación y los costos
de disposición y manejo de los residuos sólidos.
Algunas prácticas que reducen los residuos
o ayudan en el manejo adecuado de estos son las siguientes:
Reducir la cantidad de empaque innecesario:
Seleccionar productos que contengan menos empaque.
Considerar la compra de tamaños grandes en los productos
del hogar de uso frecuente. Estos tienen menos empaque por unidad
de producto.
Evaluar la posibilidad de utilizar productos concentrados.
Considerar los productos de uso repetido:
Utilizar tazas reusables.
Sustituir platos y utensilios desechables por lavables.
Utilizar servilletas de tela para reemplazar las de papel.
Utilizar baterías recargables.
Mantener y reparar los productos duraderos:
Considerar enseres electrónicos con buenas garantías
y utilizar las sugerencias de los fabricantes para la operación
y el mantenimiento del equipo.
Comprar artículos de alta calidad, especialmente los
neumáticos.
Reparar la ropa, los zapatos y otros artículos de
uso diario.
Alquilar o compartir los artículos:
Alquilar o compartir los enseres eléctricos de poco
uso en el hogar.
Compartir los periódicos y revistas con otras personas.
Alquilar o compartir adornos de fiesta, mesas, sillas, centros
de mesa, vajillas y cubiertos, entre otros.
Compartir o regalar las herramientas que ya no se utilizan.
Alquilar o compartir el equipo audiovisual de poco uso.
Vender o regalar las mercancías:
Regalar o vender los enseres eléctricos y las herramientas
que ya no se utilizan en el hogar.
Regalar la ropa a organizaciones benéficas.
Volver a usar las bolsas, los envases y
otros artículos:
Reutilizar las bolsas de papel y plástico, así
como los amarres de torcer.
Lavar y utilizar los envases de vidrio y plásticos.
La Autoridad de Desperdicios
Sólidos le exhorta a practicar la reducción y reuso
como alternativas para conservar nuestro ambiente.
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