La Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS) ha identificado
áreas sensitivas para el manejo adecuado de los desperdicios
especiales en el ambiente, como son el aceite usado y los neumáticos
desechados. Entre las estrategias consideradas para atender esta
problemática ambiental, se destaca la creación e implantación
de la Ley Núm. 172 del 31 de agosto de 1996, según
enmendada, Ley para el Manejo Adecuado del Aceite Usado en
Puerto Rico. Esta ley permitió transformar un problema
en una solución que resultó beneficiosa en términos
socioeconómicos y ambientales, al proteger los recursos naturales
de la Isla.
Entre las funciones principales asignadas por la Ley Núm.
172, según enmendada, se encuentran el desarrollo del Programa
de Aceite Usado, el cual tiene como propósito principal orientar
y educar al consumidor y al público en general sobre las
buenas prácticas de manejo adecuado del aceite usado. Además,
ofrece asesoramiento técnico a la comunidad sobre el manejo
adecuado de estos desperdicios especiales.
En 1994 la ADS había creado el Programa de Aceite Usado
con la colaboración de la Agencia Federal de Protección
Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y la Junta de Calidad
Ambiental (JCA). El Programa tenía el propósito de
analizar las prácticas de disposición de aceite usado
entre los ciudadanos, las compañías privadas y los
establecimientos comerciales. A base de la información recopilada,
el Programa trazó una serie de estrategias para proteger
nuestro ambiente. Como resultado de esta iniciativa, la ADS sometió
a la Asamblea Legislativa el Proyecto del Senado Núm. 1168
(P. del S. Núm. 1168) donde se presentaron los criterios
para establecer la política pública, en cuanto al
manejo y la disposición adecuada del aceite usado de motor.
Al fomentar la recuperación, el procesamiento y la reutilización
del aceite usado, la Ley Núm. 172 inició una nueva
era en la disposición adecuada de residuos de difícil
manejo. La implantación de la ley produce un impacto positivo
en la economía del país, al fomentar la actividad
económica en la industria y, por consiguiente, crear nuevos
empleos en las distintas etapas de la recomercialización
del aceite usado. Además, como punto sobresaliente de sus
estrategias, la ley contempla la educación de los ciudadanos
en cuanto al manejo correcto del aceite usado, a la operación
de los centros de recolección de este residuo reciclable
y al cumplimiento de ésta y de otras leyes ambientales.